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Lo-fi: el género DIY que conquistó Internet

El Lo-fi comenzó siendo una tendencia estética que intentaba dar a la música un acabado poco profesional y auténtico. Damos un repaso por su historia.

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Le damos un repaso a la historia del Lo-fi

El Lo-Fi ha encontrado en Internet un canal de conexión con las nuevas generaciones. Unas generaciones que han creado todo un imaginario estético alrededor de este subgénero, basado en las emociones de nostalgia, la melancolía, el fenómeno de la digitalización, el manga y anime.

Pero, aunque el Lo-fi hoy en día se entienda como un subgénero musical, no siempre fue así. En sus inicios, estuvo más ligado a una tendencia estética que pretendía la creación musical bajo condiciones económicas limitadas.

Así, lo que al principio comenzó siendo una condición irremediable ante la limitación económica se convirtió en toda una tendencia caracterizada por aportar a las creaciones musicales una atmósfera de autenticidad.

En este artículo, pretendemos hacer un repaso desde sus orígenes hasta nuestros días, ofreciendo algunas propuestas musicales actuales para que nuestros lectores puedan conocer un poco más el subgénero musical que ha conquistado Internet.

¿Qué es el Lo-Fi?

Atendiendo a su definición como tal, el Lo-fi es un enfoque estético musical que, frente al enfoque High-fi (alta fidelidad), hace uso de medios de grabación de baja fidelidad. El objetivo de la estética Lo-fi es captar las imperfecciones que surgen durante los procesos de grabación y postproducción sonora, con la intención de lograr un acabado más auténtico del sonido.  

Definir cuáles son las características que hacen de un sonido Lo-fi no es fácil. Por lo general, suele incluir grabaciones caracterizadas por aprovechar, a diferencia de los estándares musicales contemporáneos establecidos, interferencias sonoras, distorsiones armónicas, degradaciones de la señal de audio… en definitiva, todas aquellas incorrecciones que aportan al sonido un acabado crujiente, ruidoso y “de baja calidad”, .

Lo-fi, de error a género musical

El Lo-fi comenzó a ser considerado un género propio a partir de las décadas de los 80 y 90, gracias a la gran cantidad de música que comenzó a hacerse bajo estos parámetros.

Aunque ya en 1900 se registraron grabaciones sonoras de baja fidelidad, no sería hasta la década de los 40, con la llegada del Rock and Roll, cuando el Lo-fi como tal vio sus orígenes.

En este momento, muchos grupos que intentaban hacer Rock and Roll, veían trabado su flujo de trabajo por la necesidad de ajustarse a muy bajos presupuestos. Esto les llevó a decantarse por grabaciones rápidas y baratas que mermaban la calidad sonora de la música. Buddy Holly ya grabó algunas de sus canciones en un garaje acondicionado, utilizando un magnetófono de alambre.

Posteriormente, durante la década de los 60, también se registraron muchas grabaciones de Rock and Roll que debían ajustarse a pésimos presupuestos, por lo que los equipos utilizados para ello eran de baja calidad. Esto aportaba al acabado final de sus canciones una estética auténtica. Lo que al principio comenzó siendo una desventaja, fue adquiriendo forma propia, fue ganando popularidadGrupos como The Beach Boys,  investigaron con la tendencia Lo- fi en  discos como Smiley Smile, que fue grabado en un home studio.

Gracias a las Bedroom Tapes muchos músicos amateurs introdujeron en sus grabaciones distorsiones sonoras como modo de «enriquecer» su sonido, lo que provocó que la tendencia DIY fuera ganando terreno. Pronto, este estilo de creación musical se asoció a la contracultura y a las generaciones más jóvenes. Por eso, cada vez más artistas independientes decidieron sumarse a la tendencia de la música de baja fidelidad. 

En los 70, muchos grupos de Punk-Rock se decantaban por esta estética sonora para elaborar sus canciones, fascinados por la sensación de autenticidad.

80-90, el Lo-Fi como sello Underground.  

Durante la década de los 80, con la democratización del cassette y las grabadoras portátiles, el término se expandió considerablemente y los grupos comenzaron a utilizar grabadoras multipista para grabar sus proyectos.

El lo-fi no se limitó a un único género, sino que fue abarcando gran cantidad de ellos. El garaje americano, el punk británico y el black metal noruego fueron algunas de las corrientes musicales que bebieron de este estilo, contribuyendo a popularizar esta estética y convirtiéndola en tendencia. Las estructuras flexibles, la experimentación sonora y el uso de vocales muy abstractas son algunas de las características sonoras que lograron cautivar al público.

Paralelamente, en las ciudades de Detroit y Tokyo la cultura club se fue desarrollando en torno a esta tendencia apoyada por numerosos productores referentes del house y del boom bap, quienes eligieron este acabado Lo-fi en sus creaciones. Muchos de ellos lo conseguían grabando tracks de forma directa durante sus sesiones musicales, haciendo así que la baja fidelidad comenzara a recorrer los clubes, llegando a oídos de más gente.

Productores como Frankie Knucles, Larry Levan, Kerri Chandler, J. Dilla o Nujabes (que por cierto, nacieron mágicamente el mismo día)…editaban a sus favoritos del soul, del hip hop e incluso del jazz, y contribuyeron a perpetuar la estética Lo-fi, aportando un legado que llega hasta nuestros días. Así, actualmente, se ha asociado esta tendencia estética a la esencia de la “vieja escuela”.

Por otro lado, la influencia que la cultura japonesa tuvo en el hip-hop revistió el subgénero que estaba naciendo con un amplio abanico de referencias estéticas vinculadas al animé y al manga. Muchos raperos se consideraban «nerds» de la cultura japonesa, leían comics, veían series anime y, en ocasiones, hasta los referenciaban en sus canciones (como es el caso de Wu-Tang Clan, por ejemplo). A su vez, el anime buscaba inspiración en el jazz a la hora de componer sus bandas sonoras, y el hip-hop siempre ha bebido del jazz. Pero, a pesar de que, en su fase temprana, el hip-hop nunca estuvo relacionado con el anime (básicamente por cuestiones de disponibilidad), muchos rapers ya experimentaban en sus sótanos y habitaciones con cintas VHS.

Un hecho importante que debemos tener en cuenta a la hora de analizar la relación que en la actualidad existe entre el Lo-fi y el anime, fue el lanzamiento de la serie japonesa Cowboy Bebop (1998), desarrollada por los estudios Sunrise y Bandai Visual. Dirigida por Sinishiro Watanabe, Cowboy Bebop narraba las aventuras de un grupo de cazarrecompensas que viajaban a bordo de la nave espacial Bebop. La serie, que exploraba temas nihilistas, como la soledad y la nostalgia por los tiempos pasados, se emitió en norteamerica, influyendo notoriamente a numerosas figuras del panorama underground. Además, su banda sonora inspirada en el género jazz, marcó profundamente a una de las figuras más emblemáticas de lo que posteriormente sería conocido como lo-fi hip-hop: Nujabes. 

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Actualidad: el Lo-Fi redefiniéndose.

En la última década, grandes figuras musicales contribuyeron a perpetuar la estética de baja fidelidad. Personajes como Flying Lotus o Madlib experimentaron con el Lo-fi, haciéndolo trascender más allá de sus principios. Por otro lado, también figuras más cercanas al Pop y al R&B tomaron estos recursos estéticos, como Anderson Paak o Knxwledge. 

A partir de los 2000, el Lo-fi continuó siendo un recurso para géneros como el pop, chillwave y el Jazz. Las grabaciones se caracterizaban por tener una baja velocidad de bpm (no superando los 80-100 bpm’s), y por supuesto, por el acabado no profesional.

Con el desarrollo de Internet, el Lo-fi ha encontró acogida en las plataformas de música en Streaming. En Soundcloud y Youtube empezaron a proliferar numerosos canales de radio piratas que funcionaban 24/7 y que difundían este tipo de música. Estas radios permanentes tuvieron bastante éxito entre los jóvenes, y sobre todo, los estudiantes.  Paralelamente, surgieron canales que recopilaban Lo-fi tracks, dando a conocer a sus creadores. Así fue como, poco a poco, el Lo-fi fue llegando a oídos de personas más allá de la cultura Undergound.

Por otro lado, la irrupción en la red del Lo-fi, reforzó aún más la vinculación del subgénero con el imaginario ciberestético. Y así, la ya existente asociación entre el animé y la música de baja fidelidad terminó por consolidarse.

https://www.youtube.com/watch?v=_kdqNEoIbgI

La escena club ha seguido nutriéndose de la estética de baja fidelidad. Las nuevas generaciones de artistas se acogen al Lo-fi, en un intento de conseguir creaciones con una esencia cercana a la de la vieja escuela. Mall Grab, Dj Premier o Dj Boring son algunos de los nombres que, en los últimos años, han ganado bastante popularidad dentro de la escena club con sus producciones de Deep y house de baja fidelidad. Así, el Lo-fi termina acercándose al house más underground con un éxito rotundo.

Mall Grab

Con sólo 24 años, este joven australiano ha conseguido llamar la atención del público, llegando a colarse como cabeza de cartel en importantes sesiones y festivales internacionales. Debutó en 2016 con el EP Sun Ra, y desde entonces su carrera profesional no ha parado de crecer. Actualmente se encuentra entre los principales representantes del Lo-fi House, y sus creaciones siempre cuentan con el apoyo de la crítica. Mall Grab se proyecta como una de las jóvenes promesas de la música electrónica actual.

DJ Boring

El también australiano Dj Boring es el claro ejemplo de esos nuevos artistas que han llegado a oídos del público gracias a Internet. Sus producciones despuntaron en Soundcloud, donde pronto ganó popularidad. En el 2016, el canal Slav (que subía sobre todo Lo-fi House) publicó Winona, track que comenzaba originalmente con frases de la actriz Winona Ryder. El tema se viralizó pronto y, desde entonces, DJ Boring ha despuntado posicionándose también como una de las joyas de la escena undergound actual.

ROSS FROM FRIENDS 

Lo de Felix Clary Weatherall, también conocido como Ross from Friends (en honor a Ross Geller, personaje de la serie Friends), es pura dedicación musical y posiblemente venga de familia. Su padre inventó un sistema de sonido que recorrió parte del mundo animando fiestas, hecho que recientemente le ha servido como inspiración al artista.

Este joven productor británico ha batido cifras de reproducción en Youtube y en Soundcloud. Como él mismo admite, tardó medio año en escribir su ya mítico Talk To me, I’ll Understand, que cautivó a la crítica atrayendo las miradas de productores reconocidos en la escena Underground, como es el caso de Flying Lotus.

Ha publicado en etiquetas como Distant Hawaii o Lobster Theremin (donde figuran nombres como Palms Trax, Project Pablo o Danny Daze). Recientemente ha lanzado Aphelion EP bajo la etiqueta de Flying Lotus, Brainfeeder. En este último trabajo, abre nuevas vías de experimentación, acercándose a un sonido más complejo.

Su LP Debut Family Portrait, también ha sido lanzado bajo la etiqueta Brainfeeder. Para este trabajo, más personal, Weatherall ha necesitado dos años y se ha inspirado, precisamente, en los viajes que sus padres hicieron durante la década de los 80-90 para comercializar su sistema de sonido por diferentes fiestas.

Dj Seinfeld

Armand Jakobsson es un misterioso productor de Malmö que comenzó subiendo temas autoproducidos bajo el AKA Rimbaudian. Como Dj Seinfeld, comenzó a compartir tracks en foros musicales sin reclamar autoría. Pero, pronto llamó la atención de reclamadas etiquetas como Lobster Fury (Lobster Theremin y Meda Fury).

En la actualidad, los tracks de Dj Seinfeld que circulan por internet han acumulado un número interesante de reproducciones y le han hecho ganar el apoyo de la crítica, consiguiendo hacerse así un hueco dentro de la escena.

Subjoi

Natural de Adelaida, Subjoi también encontró en Internet un espacio donde ganar adeptos y seguidores. Sus tracks, la mayoría de ellos autoproducidos, acumulan más de 10M de visitas. También ha lanzado algunas referencias para sellos como Houses In Motion (Australia) o la etiqueta canadiense Heart To Heart.

Como hemos visto, el Lo-fi trata de evitar los estándares sonoros comerciales, por lo que las posibilidades de que encuentre su hueco en la industria son cuestionables. Sin embargo, el Lo-fi ha sabido encontrar su lugar en la escena independiente: el acabado auténtico de las creaciones que se acogen a estos parámetros ha logrado cautivar a multitud de adeptos musicales. Además, su creciente popularidad en Internet le ha aportado la autoridad suficiente como para ser considerado un género. Y así fue como la música de baja fidelidad conquistó Internet y nuestros hogares.

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